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13 De Abril del 2006

Educación

‘Sunny’ para maestros bilingües
Pam Adair y Krista McAtee obtuvieron los reconocimientos por el amor profesado a la enseñanza en una comunidad que se mueve entre dos culturas

maestro foto

Paula Harris
Fotos: Rebecca Gosselin
El Sol de Sonoma

Los maestros a menudo son los héroes olvidados de la comunidad mientras a diario se dedican a enseñar, entrenar, capacitar, engrandecer y modelar un liderazgo para generaciones de jóvenes estudiantes. Sin embargo, y a pesar de su dedicación, a veces merecen estrellas de oro, por sí mismos.
Pam Adair y Krista McAtee son dos educadoras del valle de Sonoma quienes se hicieron merecedoras de los Premios Comunitarios Sunny en reconocimiento a su excepcional compromiso con la comunidad, por promover la compresión intercultural y por sus innovadores estilos de enseñanza.

Adair, 18 años educando
Ahora con casi dieciocho años como educadora, Pam Adair, de 50 años edad, está tan entusiasmada y cautivado por la enseñanza como al comienzo:
“Trabajar con niños es extremadamente estimulante y desafiante ¡Siempre hay algo nuevo que aprender, y una permanente energía positiva!”
Adair es maestra de tercer grado de la escuela El Verano, donde da clases a 22 alumnos de ocho y diez años de edad:

“Es una edad genial para un grupo -comenta. Los niños a esa edad son serios y al mismo tiempo curiosos. Sus habilidades están comenzando a desarrollarse y se entusiasman por aprender cosas nuevas. Descubren mucho acerca de la justicia, la imparcialidad y herramientas de aprendizaje.”
Lo que más le gusta a Adair acerca de enseñar es la manera en que ella puede motivar a los estudiantes respetando la individualidad de cada niño:
“Yo disfruto la singularidad de los niños y creo que cada uno tiene sus propias fortalezas. El punto es encontrar cuál es su talento y trabajar con base a éso. Eventualmente, quiero que los niños se vean a sí mismos como estudiantes en el futuro, para que continúen con sus carreras profesionales y que tengan la confianza de saber que ellos tienen oportunidades. “

Adair, que es bilingüe, ha pasado la mayor parte de su carrera como maestra trabajando con estudiantes latinos. Todavía gran parte de sus estudiantes hablan dos idiomas. Pero una de las características que le hace sobresalir entre los demás profesionales, es su determinación para acrecentar la atención de los padres en la educación de sus hijos, particularmente entre la comunidad Latina:

“Los padres juegan un papel muy importante, yo quiero que los padres colaboren intercambiando información y ayudando a contribuir al desarrollo y éxito académico de sus hijos.”

Ella ha estado activamente envuelta con la comunidad latina del Valle de Sonoma. Su participación ha sido esencial en la planificación de reuniones con padres de estudiantes que se inician en el idioma inglés:
“La meta para los padres hispanos es tener el tiempo suficiente como para interrelacionarse con el personal de la escuela en un ambiente informativo, de apoyo y sin intimidación.”

Durante estas juntas también se explica cómo trabaja el sistema de educación del valle de Sonoma, con el cual muchos padres hispanos no están familiarizados:

“Muchos de esos padres quieren que sus hijos tengan las oportunidades que ellos nunca tuvieron.

McAtee, abrazos y libertad
Cada uno de los estudiantes de primer grado de Krista McAtee recibe un fuerte abrazo de bienvenida por parte de su maestra cada mañana, cuando llegan al salón de clases, lo cual aprecian mucho:

“Los abrazos hacen sentir a los niños más cómodos con su ambiente, de esta manera tomarán más riesgos y aprenderán más. Yo quiero que se sientan como en casa cuando estén en el salón de clases y de esta manera respeten y valoren tanto y como sea posible; ésto ayuda a un aprendizaje al máximo.”
McAtee de 31 años es una maestra bilingüe de las escuela Flowery. De los 20 alumnos que hay en su salón, 11 son latinos. Su clase es parte del programa de doble inmersión en el cual se enseña la mayor parte en español y luego paulatinamente se les va incrementando el inglés cada año, de modo que todos los niños terminen por ser bilingües y adquieran conocimientos de ambas culturas.

La joven ejerce desde hace ocho años y dice que una de las cosas que más ama acerca del programa de inmersión es que transforma el poder de las dinámicas del salón hasta convertir a los estudiantes en modelos unos de otro:
“Yo en verdad creo que el salón de clases debería ser una comunidad de aprendizaje donde todos aprendamos uno del otro. En lugar de eliminar sus lenguas nativas, las fortalecemos para que se conviertan en una herramienta más y de esta manera se vuelvan bilingües.”

Ella envuelve a las familias en el proceso educativo proporcionando a los padres algunos juegos de matemáticas para que los usen con sus hijos en la casa:
“Así los niños piensan que están participando en una actividad familiar y no que están con sus padres en la ya conocida política de tarea escolar,” dice con una sonrisa.

McAtee está muy entusiasmada con un nuevo sistema de aprendizaje que se enfoca en leer en voz alta, como si se estuviera frente a un auditorio, más que enfocándose en la memoria visual:

“Los estudiantes están sumergidos en los sonidos de la lectura antes de que sepan lo que realmente significa el texto”.

Agrega que ella ha visto grandes avances hechos en los niños con problemas de aprendizaje, cuando usan este sistema de lectura:
“Mi esperanza es que nosotros tengamos más gente enseñando este sistema a través de todo el distrito escolar.”

McAtee dice que contínuamente los esfuerzos de educación buscan reforzar el control y dominación del salón de clases, pero cree que los programas educativos deben buscar ampliar su espectro y ayudar a los maestros a pensar fuera de lo establecido:

“Yo quiero continuar aprendiendo, haciendo de mi enseñanza una práctica de libertad. Quiero que mis estudiantes cuestionen las cosas, deseo enseñarles de manera que aprecien su alma y su base para la vida.”