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bajo la lupa
Padre Carlos Ortega
El nuevo vicario que atenderá a la comunidad hispana en Sonoma
A tempranas horas del día me dirigí a St. Helena para conocer al padre Carlos Ortega. Él ha sido escogido por la diócesis de Santa Rosa cómo nuevo vicario de la iglesia católica St. Francis Solano y San Leo.
Ya después de misa y vestido completamente de negro me esperaba el padre en su oficina. Mi primera impresión de él me mantuvo un poco reservado. Su aspecto haría pensar a cualquiera que él es un padre estricto, y de no haber sido por la platica que tuvimos, seguiría pensando lo mismo.
El sacerdocio
El padre Ortega de 43 años nació en Guadalajara, Jalisco. Al poco tiempo de nacer su familia se mudo a Ocotlán, en el mismo estado. El padre Ortega describe su vida antes del sacerdocio como una vida normal.
-Mi juventud fue como la de cualquier persona, vivía con mis padres, trabajaba, tenía novia, lo normal.” Comenta brevemente mientras le da un trago a su café.
El padre Ortega llegó en 1985 a los Estados Unidos. Como muchas personas, vino con el deseo de superarse y sobresalir en esta vida. Al llegar, vivió por dos años en Santa Rosa y después vivió en el Valle de Sonoma en el año de 1987. Durante su estancia en los Estados Unidos trabajó para Nicolas Turkey Company, un rancho de guajolotes, donde elaboró en el desarrollo y criadero del rancho.
Para el año de 1990, el padre Ortega ya había hecho maletas, y decidido, se disponía entrar al seminario para convertirse en sacerdote.
-¿De donde vino el interés por ser sacerdote? pregunte.
-Mi inquietud comenzó acá,- refiriéndose a Sonoma. “De joven, mis padres nunca me pidieron que tomará la vocación-aclaró. Cuando estaba viviendo en Sonoma, acostumbraba a ir a grupos de oración y al grupo de jóvenes de la iglesia de St. Francis Solano. Es ahí donde nace mi deseo de entrar al seminario.
Ortega ingresó al Seminario Diocesano de Tijuana en 1990, ahí comenzó sus estudios como sacerdote.
-La diócesis me envío al seminario, ahí estudie el propedéutico (el cual pone la base para la filosofía), después la filosofía y la teología. Mi preparación me tomó nueve años.Comenta.
A su regreso ya como sacerdote, la diócesis le asignó la iglesia de St. Helena como su primera parroquia.
Mi primer amor
Con estas palabras el padre Ortega describe a St. Helana, donde a pasado siete años como vicario.
-En St. Helena obtuve la experiencia que me hacia falta-comenta-no solo se trata de estudiar. La practica, las responsabilidades, convivir con la gente, ver los problemas de la comunidad más de cerca, te ayudan a crecer como persona y espiritualmente.
El ser un padre “buena onda” como se describe él, lo ha convertido en alguien muy querido en St. Helena. Aunque en ocasiones dice ser un poco estricto.
-Soy una persona que aboga por la justicia social, no me considero rebelde, pero tampoco me siento a ver los problemas de fuera, puesto que la iglesia se interesa no solo por la cuestión del alma del cristiano, sino que este también viva con dignidad en la tierra.
-Después de siete años de servicio me da tristeza irme. Voy a extrañar mucho St. Helena.
El padre agradece a Dios por el don del sacerdocio y al Obispo por haberlo transferido a Sonoma.
-Me siento muy contento de ir a Sonoma, pues la gente allá es muy buena y llena de fe.
Como mencionamos al principio de este texto, el padre Ortega tiene una meta difícil, pero no imposible de cumplir. La idea de la diócesis por asignar a un solo sacerdote que hable español en ambas iglesias es muy sencilla, restaurar la fe en la comunidad y convocar a la unidad.
-Voy a trabajar por la unidad, por restaurar esos corazones que están afligidos. Que tienen desconfianza por lo ocurrido con el padre Xavier. Será una arduo trabajo, pero con la ayuda de Dios lo lograremos. Comentó.
-¿Qué piensa de lo sucedido con el padre Xavier? pregunte.
-Lo que paso con el padre Xavier Ochoa fue un golpe muy duro para todos. En mi caso personal, sentí una gran tristeza. Él había sido mi padrino sacerdotal y mi director espiritual. Además fue un amigo y mentor para mi. El haberme enterado de sus actos me dolió mucho y más aún cuando leí la carta donde se hablaba por primera vez de lo actos indebidos de Xavier en la iglesia de St. Francis.
Ya por último al final de la entrevista, el padre Ortega envió las siguientes palabras a todos los residentes de Sonoma.
-Jesucristo no nos dio un espíritu de cobardía, sino de valor, fuerza y coraje, que si dejamos obrar este espíritu en nuestro corazón lograremos salir de los problemas tan tristes que estamos enfrentando. Que la fuerza del amor de Dios este por encima de todo y por medio de ese amor sepamos comulgar los pecados de un hombre con la fe de un pueblo. Pueblo de Dios en Cristo que nos fortalece, todo se puede. Su hermano y amigo, padre Carlos Ortega.
A partir del 1 de septiembre el padre Ortega comenzará a ofrecer sus servicios sacerdotales en St. Francis Solano y en San Leo. El padre ha ofrecido misas en ambas iglesias tiempo atrás. El padre residirá en San Leo. ¡Bienvenido padre!
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