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bajo la lupa
Docente por un día 
Misterios del estuario revelado por alumnos de quinto grado de la escuela El Verano
Ray Sikorski/Especial para el Sol • Fotos: Melania Mahoney
“¿Crees que el arroyo esta limpio o sucio?” Preguntó Laura Amador una alumna de quinto grado, apuntando a un estrecho lodazal en Bahía de San Pablo Refugio Nacional de Fauna.
Ciertamente no parece limpio. Una suciedad naranja -pardusca reviste la superficie del agua; lo demás parece suciedad.
Pero las imágenes pueden engañar. Amador y Bruce Hernández un alumno del quinto grado Bruce Hernández instruyeron a los estudiantes de la escuela y espectadores para abrir las cajas de cartón que contenían dispositivos de control para el riachuelo: fosfato, nitrato, turbulencia, pH. Los frascos se llenaron, se agregaron tabletas.
¿Cuales fueron los resultados?
“Hacemos un buen trabajo,” comentó Amador, indicando los resultados que dejaron estudios de oxígeno y del pH en el arroyo. “Podría ser mejor.”
Amador y Hernández son estudiantes en Dave Neubacher cursan la clase quinto grado en El Verano School, recientemente actuaron como docentes para explicar los por menores de los estuarios como parte de un proyecto con el Centro Ecológico de Sonoma.
“Este centro les construye habilidades para dirigir a grupos de personas,” explica Wendy Losee, administradora y educadora del programa de educación en el centro de agua. El programa ha tenido un incremento de truchas de la clase cabezas de acero, en clase han plantado árboles a las orillas de Sonoma Creek.
La mejor manera para aprender algo es regresar y enseñarlo,” dijo Losee.
Trabajando con una subvención del Proyecto de Estuario de San Francisco, Losee y colegas del Centro de Ecología han visitado la clase Neubacher’s más o menos 4 veces para ayudar a limpiar una parte del paisaje local que frecuentemente se olvida.
“Una gran parte de las personas en el Valle no saben realmente mucho acerca de el,” comentó Arthur Dawson argumentando que hace 200 años las crecidas de lluvias de invierno pudieron esparcirse sobre 15.000 acres de pantanos en la parte meridional del Valle de Sonoma, ahora, después de que proyectos masivos de recuperación giraron hacia los pantanos en los terrenos, los pantanos han sido reducidos a 1.500 acres, con canales estrechos para correr y encontrar su camino a la Bahía de San Pablo.
El punto fue traído a casa por los estudiantes Alberto Zacarias y Ricardo Molinero. Los dos muchachos tuvieron espectadores que colocaban barro de bajo del agua en cajas plásticas como parte de una demostración. Usando una esponja grande para representar el histórico pantano, una cantidad de agua de lluvia fue arrojada en el barro para ver cuanto pasaría por la esponja— un pasaje metafórico del Valle de Sonoma, a través del pantano, a la Bahía de San Pablo. El experimento fue probado una segunda vez, esta ocasión con una esponja pequeña y dos rocas para representar la actual tierra del pantano.
“¿Que sucedió con nuestras tierras húmedas? Preguntó Lossee, mostrando a un estudiante lleno de agua pasando de un cubo a el otro. “Desastre.”
El estudiante Bruce Hernández dijo que se había interesado más por los temas de la calidad del agua porque su padre limpia albercas. Dijo que los arroyos y fangales son más un desafió para él.
“El arroyo no puede limpiarse por si mismo” dijo Hernández “No hay maquinas que puedan hacerlo.”
Hernández, quien llevó grapas de fútbol al estuario para un mejor agarre en la orilla del pantano, dijo que el espera usar su conocimiento para ayudar a preservar las cosas silvestres.
“Yo lo considero un desafió” añadió él. “Quiero proteger las cosas vivientes. Todos merecemos una vida.”
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