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15 De Junio del 2006

bajo la lupa

Manos a la obrafoto
Estudiantes del octavo grado experimentan
la dura labor de trabajar la tierra

Ray Sikorski
Foto Rebecca Gosselin

Quizá fue exagerado o chistoso hacer que las muchachas se refirieran a los frijoles como “Fabios”, en honor a la novela de romance.
“Yo pienso que los frijoles Fabio lucen mejor que el Fabio mismo,” reflexiona Chanelle Bell una alumna de octavo grado.
Tiona Gundy Cordinador de Sonoma Garden Park, siente la necesidad de hablar antes de que la conversación se vuelva tonta, regañada,”Recuerden, muchachos son trabajadores.”

“Si, Chanelle”, dijo Naseem Rad,“No tiene gracia”
¿Pero como no podría un grupo de chicas no divertirse?
Aquí comenzó el día para una docena de chicas de octavo-grado de Oakland’s Julia Morgan School. El grupo vino a Sonoma recientemente como parte de su programa “vamos chicas” (chicas fuera envolviéndose en la vida diaria) estuvieron pasando siete días estudiando intensamente el tema de inmigración. Antes de esto, las chicas pasaron días con obreros, visitaron una clínica de salud, y hablaron con jueces, abogados y otros quienes trabajan con inmigrantes. Tuvieron viajes a Sonoma Garden Park, para vivir la experiencia de ser un migrante trabajador de la tierra.

Después de 20 minutos de hablar sobre el trabajo y las condiciones de vida de emigrantes trabajadores por Servicios de Trabajadores de Viñedos presidida por Elizabeth Kemp, las 12 chicas tuvieron libertad en el parque.
Mientras uno de los grupos cavaba profundo dentro las habas, otro ablandaba con pala y escarbaba con herramientas. Diez a 15 minutos después dentro de esto, las chicas estuvieron ya estaban sudando- y no estaba muy soleado.
“No podremos ser nunca emigrantes trabajadores de la tierra, porque ya lo somos, “podríamos ir por un vaso de limonada ahora,’” dijo Kelly Clarke. de 13 años de edad.

Gundy admitió que estuvo tratando de desgastar a las chicas.
”Uh, huh, eso es por lo que me preguntaba a mi,” comentó ella.
Gundy explicó que el decano académico de la escuela tuvo que llamarla, preguntando por algunas direcciones a manera de que las chicas ganaran una experiencia auténtica de lo que es un emigrante trabajador de la tierra- preferiblemente orgánico.

“Así que dije ven al Sonoma Garden Park, porque la mayoría de las granjas no pararán su día para dirigir a 12 chicas del octavo grado,” comentó ella. Gundy agregó que ella planeaba dar a las muchachas unos 10 minutos de descanso después de dos horas, como un verdadero trabajador. ”

De seguro, uno no puede ayudar preguntándose si los emigrantes trabajadores tienen las mismas conversaciones como las que tuvimos en el parque. Celeste Hufford, inspeccionando a un fríjol Fabio: “Ellos han tenido extraños granos negros dentro. Ellos pueden tener algo extraño.”

Chanelle Bell: Bien, yo los comería. Una vez ellos fuera de su concha.
Otro obstáculo real de la granja fue el baño portátil (tarántulas), y una tediosa llanura. “Si Celeste y Naseem y Maya no estaban aquí, estaría muriendo del aburrimiento,” Comentó Bell. “¿Yo digo, que tan divertido es mirar un frijol gordo?”

Pero a pesar del fríjol la falta de chispa, en mitad de una hora dentro de la labor en la granja Bell no puede ocultar su alegría: “Viejo MacDonald tenia un fríjol Fabio, E-I-E-I-O!”

Tres horas más tarde, la escena fue un poco diferente.
Maya Aguayo Schmidt-Feng estuvo mintiendo tendida en una banca.
“Yo tengo una reacción alérgica a los rábanos,” dijo ella. “Todo lo que puedo decir es que yo no quiero trabajar en una granja.”
Rachel Harrington-Abrams fue más conciliadora.

“ Fue divertido, pero nosotros nunca pudimos realmente saber como es,” agregó ella. ”Muchas personas están trabajando para que sus familias puedan comer.”

Y , como la siempre-alegre Bell, pareció salir de la experiencia no sólo con el nuevo entendimiento, pero con nuevas recetas. Ella empuño una bolsa llena con habas, que planeó hervirse y servir con sal y pimienta.
“Yo me siento muy saludable. Trabajó duro, a comparación de lo que hago normalmente en casa, como sentarme y mirar la televisión,” dijo ella. “Si yo protesto, yo me sentiré mal porque otras personas tienen que hacer esto cada día por poco dinero, así que yo siento que no debo de estar quejándome….
Antes de hacer esto, sabía que era duro.”

Gundy gastó lo último de la visita y empacando los frijoles grandes en bolsas para que cada chica pudiera llevar algo a casa para su familia.
“Yo pienso que yo me desgaste. Creo que ellas obtuvieron apenas un sabor de lo que seria ser un trabajador de la tierra,”dijo ella.” Algunos de ellos son así, y otros no lo son. Es por eso que estoy enviando a algunos frijoles y otras cositas más a sus casas.