Excentricidades en la granja Eldridge
Los animales comparten con pacientes y
visitantes cerca de
Arnold Drive, los siete días
a la semana
Ray Sikorski
Fotos: Rebecca Gosselin
Algunas criaturas forman extrañas parejas. En la granja Eldridge del Sonoma Developmental Center, las alianzas inusuales están a la orden del día.
Quizás se le pueda mirar con un ángulo bíblico, si observamos un león recostado junto al borrego u oveja. En Eldridge Farm, un conejo negro llamado Louis se mueve junto a un par de enormes y barrigones cerditos. Una gansa llamada Hermione hace ‘cuack’ muy contenta al lado de su cuate Deuce, el cerdito.
“Si el cochinito Deuce duerme, ella duerme. Si Deuce se mueve, ella se mueve,” dice Kelly Woodle, una asistente técnico de psiquiatría en el lugar. Conocida como ‘Kelly la granjera,’ Woodle ha trabajado en el sitio por 22 años:
“He estado aquí el tiempo suficiente como para ver a niños venir cuando son pequeños, y ahora esos mismo niños traen a sus propios hijos.”
Ella recuerda a un mono que solía sentirse en la granja como en casa. El mono señalaba el lugar de su espalda donde quería ser rascado y Woodle obedecía felizmente.
Hace años, Eldridge era una granja de trabajo para pacientes discapacitados del Developmental Center. El personal y los pacientes criaban cerdos para alimentarse con ellos y vacas para obtener la leche, además cosechaban frutas en las huertas. Aunque la granja podía alcanzar un nivel de autosuficiencia, el programa terminó en 1966, y después de un paréntesis de dos años la granja de 40 acres reabrió como un pequeño zoológico, para servir a los pacientes al igual que a la comunidad.
La granja se encarga de programas recreacionales y terapéuticos de equitación, además de eventos especiales, como demostraciones de ovejas que esquilan y exhibición de caballos de raza poni para los pacientes. Así mismo son entrenados gatos y conejos especialmente para el programa de terapia con animales del centro.
La asistente del técnico psiquiátrico Jennifer Giles mostró una gata llamada Sarah, a quien le encanta acaricien su suave piel.
“Ella hace viajes en carro a las unidades, y ha dado mucha felicidad a la gente,” dice Giles.
En las proximidades al Parque Regional de Sonoma en Glen Ellen, varias familias con niños van a la granja para excursiones y barbacoas. Grupos de escuelas y fiestas de cumpleaños se juntan frecuentemente y mucha gente espera tener la oportunidad de cuidar algunos animales. De hecho, los voluntarios de primavera y verano para alimentar a los animales recién nacidos reservan su sitio con mucha antelación... lo que hace ver que, de alguna manera, la granja de Eldridge se mantiene como uno de los secretos mejor guardados de Sonoma.
Pedro, el loro hablador
Un loro hablador llamado Pedro saluda a quienes entran al granero principal y su vocabulario de 200 palabras incluye algunos insultos, en inglés y español, al igual que sus palabras de bienvenida.
Woodle dijo que después de haber acercado a su hija Shannon hacia el loro, Pedro exclamó, “¡Euuu, es una niña!”
Shannon pasó el resto de la tarde tratando sin éxito de enseñarle a Pedro, la misma expresión dirigida a los varones “¡Euuu, es un niño!”
La política de género continúa con la gansa Lucy, a quien sólo le agradan los hombres:
“Todos los empleados del departamento de la planta de operaciones la conocen” dice Woodle. “Ellos le pitan, cuando pasan en sus camionetas, y ella también. Ella les contesta.”
Pero cuando una mujer se acerca, Lucy se vuelve loca.
“Atacar es una palabra suave. Ella se vuelve una fiera.” Woodle explica que Lucy aletea violentamente ademeas de morder.
Pero para cada bestia neurótica, hay por lo menos una a la que casi todo le parece bien. Como Gretchen la pava, quien, sin un compañero, le dieron huevos de gallina para sentarse sobre ellos. Trata al pollito resultante como si fuera suyo.
“Camina alrededor de la granja con su bebé en la espalda,” dice Woodle.
No es fácil, pero se disfruta
J.J. Fernández llegó a la granja siendo un niño, luego trabajó ahí como ayudante de juventud cuando era alumno de la Sonoma Valley High School a la edad de 15 años. Ahora, como Técnico en Psiquiatría Mayor, trabaja ahí todo el tiempo:
“No es un trabajo fácil, pero se disfruta. Tiene una discreta, y fácil naturaleza para sobrellevarlo, luego descubres que los animales son igual, también.”
La granja Eldridge está ubicada en los terrenos del Centro de Desarrollo de Sonoma, a media milla del este de la intersección principal de Arnold Drive en Harney Road. La granja está abierta siete días a la semana, durante todo el año, de las 8:00 a.m. a las 4:30 p.m., con horarios más proongados en el verano.
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La admisión es gratis, aunque es fuertemente apoyada por donaciones del público general. Los recorridos y fiestas de cumpleaños están disponibles previa reservación (requiere un permiso de campo). Para mas información comuníquese al (707) 938-6349.
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