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16 De Marzo del 2006

Comunidad

Silvia Floriano, autoridad y buen humor

Es la nueva Oficial al Servicio de la Comunidad del Departamento del Sheriff,
nació en Michoacán y piensa que nadie debe ponerse límites a la hora de soñar

Bob Florez Rómulo Hernández

Afuera de la Sub Estación del Departamento del Sheriff ubicada en Agua Caliente esperan un par de patrullas, listas para cualquier emergencia. Adentro, una joven mujer de pelo largo y ensortijado contesta llamadas telefónicas y toma notas, mientras otros de sus compañeros se mantienen en contacto con las computadoras.

Ya sabíamos que ella era Silvia Floriano, la nueva Oficial al Servicio de la Comunidad del Departamento del Sheriff, de la Subestación del Valle de Sonoma. Le habíamos conocido en una de las tantas reuniones comunitarias a las cuales le corresponde asistir. Entre una llamada y otra, accedió a contestarnos algunas preguntas:

-Empecé en Sonoma en agosto, pero en este oficio llevo ya cinco años. De hecho llevo siete años con el Departamento del Sheriff y antes me dedicaba a los procesos legales.

-¿Cómo llegó a este trabajo?¿Alguien le inspiró? preguntamos.
-Bueno, antes trabajé como 13 años en las tiendas Longs en Santa Rosa y en Sebastopol. Pero fíjese, a mí me gusta estar en contacto con la gente y un hermano mío trabaja en esta misma área. El con lo que me contó, me entusiasmó y decidí que me iba a atrever.
-¿Qué dijeron sus padres al respecto?

-Mi papá ya había fallecido. Mi mamá no estaba muy segura. Tenía otra idea sobre esta profesión, luego de explicarle de qué se trataba, empezó a ser muy comprensiva.

-¿Le exigieron algunos estudios especiales para iniciarse en esta carrera?
-No de inmediato, pero al empezar, me enviaron a clases sobre seguridad, sobre cómo impartir información a los niños, como acercarse a ellos sin que se sientan cohibidos. Lo demás uno lo va aprendiendo poco a poco.
-¿Qué es lo más importante en relación a los niños?

-Debemos educarlos sobre cómo evitar caer en el uso y abuso de drogas, sobre el uso del alcohol y también sobre qué hacer cuando un extraño se les acerca. Con respecto a los adultos les hablamos sobre la seguridad en el hogar, en los barrios. Esto lo hacemos en conjunto con las escuelas. Les doy una clase con apoyo en videos o en folletos y luego les hago o les contesto las preguntas.
Entre el bien y el mal

-¿Quien ejerza este tipo de trabajo tiene que ser muy recta en sus principios?
-Eso ayuda mucho porque ante muchas situaciones debo tomar una decisión: hago lo que debo o me hago la vista gorda. Siempre termina uno haciendo lo que debe. Es una obligación apartar lo malo de lo bueno.

-¿No la excluyen de algunas fiestas porque usted representa la autoridad? A veces la gente quiere perder la cabeza...(preguntamos).

Ríe. Y aunque todavía conserva el español que trajo cuando niña de Michoacán (México), se toma su tiempo para no decir nada inapropiado:

-Primero uno tiene que saber escuchar. Poder convivir con la gente. Compartir. Uno no sólo es un oficial. Hay que tener sentido del humor. Ahora, si no me invitan, a veces, no lo tomo personal.

-¿Es muy difícil siendo mujer formar parte del personal del Departamento del Sheriff?

-En el tipo de trabajo que ejerzo la mayoría son mujeres. Quizá el ser mujer implica una ventaja para que la gente se acerque a compartir alguna inquietud. Nosotros no hacemos rondas o patrullajes, nos enfocamos en la educación y la prevención del crímen.

-¿Resulta ventajoso todo el tiempo? insistimos.
-Bueno, a veces, cuando voy a dar alguna conferencia o clase, si voy con un compañero de trabajo hombre, tienden a pensar que yo soy su asistente, entonces le hacen las preguntas al hombre, aunque él se encargue de aclarar que yo puedo contestar la pregunta en cuestión.

-¿Tiene un mensaje que desee compartir con la comunidad hispana?
-Sí. A veces por la cultura o por la manera en que nos criaron, nos ponemos nosotros mismos los límites. Si luchamos un poco más, aunque nos cueste, podemos salir adelante.

Ella no se ha detenido. Su próxima meta es aprender sobre el lenguaje de los signos. Desea comunicarse y ayudar también a quienes están impedidos de hablar o escuchar bien.