Boyes Hot Springs
Más que aguas tibias en medio de un bello paisaje
Gerald Hill
El Sol de Sonoma
Foto: Trevor Meeks
Los nativos que habitaron el Valle de Sonoma por varios milenios conocieron el agua caliente que burbujeaba de la superficie en el área que hoy algunos llamamos Boyes Hot Springs, Boyes Springs, o solamente Springs. Ellos construyeron una casa cerca de Springs y el General Mariano Vallejo le dio el nombre en español, Agua Caliente, al área cálida.
Vallejo vendió 75 acres del área de Springs a Thaddeus M. Leavenworth, quien era un psicólogo retirado, ministro episcopalista y el último alcalde de la época pre-estado, de San Francisco. Leavenworth Street en San Francisco es llamada así por él. El fue electo alcalde en 1949 y vino a California en 1947 como capellán de los voluntarios de Nueva York de la Armada de los Estados Unidos, la cual para entonces había establecido una jefatura en Sonoma.
En la propiedad adquirida, Leavenworth escarbó hasta encontrar agua caliente, donde estableció una piscina y una casa club. Cada verano esta alberca le aportaba un gran beneficio a esta empresa. Luego un día, durante una fuerte discusión con su esposa, en un arranque de temperamento, Leavenworth cerró la piscina, llenándola con rocas y quemando la casa club. El y su esposa empacaron para después mudarse juntos a Santa Rosa donde fallecieron ambos.
En 1889 los urbanistas de Kenwood (originalmente Los Guilicos) publicaron que tenían lotes para vender en “El celebrado y viejo mineral indio de Spring”.
El capitán Henry E. Boyes vino al valle de Sonoma desde Inglaterra en 1880, en busca de un clima saludable para la frágil salud de su esposa. En 1888 compró la propiedad de Leavanworth. Mientras perforaba en los alrededores, en1895, el nivel del agua caliente alcanzó hasta 70 pies. Rápidamente instaló una alberca de 150 por 75 pies de altura, la cual pronto pasó a ser parte del hotel Boyes Hot Springs, también construido por él. Ambos estaban realmente cerca de las nuevas vías del ferrocarril y de los rápidamente exitosos comercios. Boyes en realidad permaneció aquí por una media docena de años más, pero el centro de salud (Spa) duró más de medio siglo.
Y nacieron los hoteles
Otros hoteleros desarrollaron el centro turístico de Agua Caliente (Hot Springs Resort) en 1901 y Fetters Hot Springs en 1908. Durante la prohibición de 1920 y 1933, el parque fue consecutivamente blanco de impuestos federales y de alguaciles en la localidad, quienes multaban a los propietarios que vendían licor, pero el público miró la medida de prohibición y su aplicación como una broma.
Las cabañas vacacionales y de fin de semana surgieron alrededor del centro turístico, seguidas de otras facilidades, muchas de las cuales fueron mejoradas como residencias permanentes. En los años cuarenta la Liga de Béisbol de la Costa Pacifica de San Francisco Seals y Oakland Oaks entrenaron en la primavera en los campos de Springs. Durante los años de la guerra, del 1943 al 44, la Fuerza Naval de Estados Unidos se instaló en el Hotel Sonoma Mission Inn para descansar y para dar recreación a sus marineros y soldados que regresaban del frente de batalla, Sylvia Sebastiani, por su parte, facilitó los fines de semana los bailes para ellos.
El fuego ha sido el constante enemigo de la comunidad. En 1923 un incendio destruyó parte de Springs, incluyendo el Boyes Hotel. A los tres años el Sonoma Mission Inn fue construido en el lugar del viejo hotel. Un incendio de cuatro días azotó a Springs en 1964, destruyendo 25 casas. Pronto después de éso, la gigante y popular alberca de Hot Springs y el pabellón (donde los señores de avanzada edad viajan por salud y los jóvenes, incluyendo a este escritor, por diversión) tuvo mucha popularidad, aunque el Sonoma Mission Inn se salvó. El cercano Fetters Hot Springs igualmente se quemó en 1975.
Desde los años sesenta hasta los ochenta el Sonoma Mission Inn ha tenido una serie de dueños, cada uno de ellos le ha hecho mejoras. Por muchos años Vee Pratt fue propietario del Inn y permitió residentes permanentes, dentro de los veteranos, así como también turistas. En 1993, en una búsqueda por restaurar las aguas minerales originalmente claudicadas por Leavenworth y Boyes en el Sonoma Mission Inn, se encontró agua mineral más caliente a 1,100 pies de profundidad.
El Mission Inn ha alcanzado los mejores niveles de centros turísticos. Sólo recientemente fue adquirido por el Fairmont Corporation, dueño de muchos de los más grandes e importantes hoteles y centro turisticos del mundo.
Igualmente muchas familias han llegado y ha crecido el número de nuevas casas, como también han sido ampliadas y remodeladas las antiguas. Boyes Hot Springs se ha convertido en algo más que un destino turístico. Es una comunidad con corazón y personalidad.
Gerald Hill es coautor, con su esposa, Kathleen Hill, de más de 20 libros como Sonoma Valley: The Secret Wine Country; Napa Valley- Land of Golden Vines, y The People’s Law Dictionary. Su programa de radio “Hill on History” es transmitido en KSVY, 91.3 FM, los martes a las 2 p.m.
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