Sun Logo
FineLife logo

18 De Mayo del 2006

Inmigración

En debate migratorio, la amnistía es considerada inviable
Mientras más estrictos sean los requisitos para una legalización menos indocumentados se presentarían ante las autoridades

David Espo

WASHINGTON (AP)- En el debate sobre la inmigración, la amnistía es un calificativo, lanzado por un sector, a la vez que es eludido a toda costa por el otro bando. Se trata de una opción políticamente inviable.
Esa es la razón por la cual, quienes defienden el proyecto de ley del Senado sobre la inmigración afirman que favorecen un ``merecido paso hacia la ciudadanía’’ para unos 11 millones de indocumentados que residen en Estados Unidos. Es la razón por la cual un grupo defensor se denomina ``Coalición sobre Inmigración de Trabajadores Esenciales’’.

Asimismo, es la razón por la cual el presidente George W. Bush habla sobre un amplio acercamiento a la inmigración, sin revelar los detalles, que se desplaza ``más allá de las gastadas opciones y de la dura actitud del pasado’’.
Los detractores se refieren al proyecto de ley como si se fuese una amnistía ``en un afán de provocar airadas reacciones’’, destacó la encuestadora Celinda Lake en recientes declaraciones a los periodistas. ``Me sorprende cómo la gente también no lo califica de ‘matrimonio homosexual’’’.

Más que una palabra trillada en un año de elecciones, lo que está de por medio en el Congreso estadounidense es un debate para la primera reorganización de importancia de la ley de inmigración en dos décadas.
En el Senado, por lo menos, la victoria pertenecerá a cualquier grupo de 60 legisladores que respalde alguna decisión a la que puedan señalar cómodamente como algo menos que amnistía.

El acuerdo de Bush con la definición de ellos, o por lo menos su aceptación, es esencial para que tenga éxito. Esto es especialmente cierto si se desea llegar a una solución negociada con la Cámara de Representantes. Los republicanos, que forman mayoría en la cámara baja, han aprobado un proyecto de ley que insta a que se considere como delito penal el ingreso ilegal de personas a Estados Unidos y que se construya una barrera a lo largo de la frontera con México para impedir el paso de inmigrantes ilegales.

En contraste, el proyecto presentado en el plenario del Senado comienza con medidas para intensificar la protección fronteriza y omite las sanciones penales. Prevé un incremento en el flujo de inmigrantes hacia Estados Unidos en programas de trabajadores con visas temporales.

Lo que provoca mayor oposición es que se permite que inmigrantes ilegales que han vivido en Estados Unidos desde antes del 7 de enero del 2004 puedan obtener la ciudadanía sin tener que regresar a sus países de origen.

Multas, impuestos e inglés
Tendrían que pagar multas, demostrar que están al día en el pago de sus impuestos, aprender inglés y cumplir con otros requisitos, los cuales incluyen esperar su turno detrás de los inmigrantes que ingresaron legalmente a Estados Unidos.

Los opositores señalan que se estaría perdonando el tener años de vivir al margen de la ley y se alentaría a futuros inmigrantes a que vengan a Estados Unidos ilegalmente con la esperanza de que ellos también sean perdonados algún día.

La ley de 1986 ``obliga a que los inmigrantes ilegales paguen una multa, que aprendan inglés, que se superen a sí mismos trabajando en este país por un tiempo establecido’’, señaló el senador republicano Saxby Chambliss. ``Todos concuerdan con dos puntos’’, agregó. ``En primer término, coinciden en que se trata de una amnistía. Y segundo, están de acuerdo en que fue un fracaso total’’.

Otro conservador, el senador Jeff Sessions, señaló que la medida incluye cuatro cláusulas de amnistía distintas entre sí. ``Debería ser llamada ‘ningún inmigrante ilegal rezagado’’’, destacó Sessions, en alusión al programa gubernamental ``Ningún niño rezagado’’, que busca que todos los niños tengan las mismas oportunidades.

El mayor estruendo del enfrentamiento hasta el momento se ha producido entre las filas republicanas, en momentos en que Bush les ha recomendado casi a diario a los legisladores que conduzcan un debate de altura en un asunto de tanta importancia para las crecientes comunidades de votantes hispanoamericanos.

En la cámara baja, más de una docena de republicanos conservadores han advertido reiteradamente en una conferencia de prensa que su partido se arriesga a perder las elecciones si aprueban una amnistía. ``Muchas de esas personas que han apoyado al Partido Republicano en la última década no sólo están molestas. Se ausentarán en noviembre’’ cuando llegue el momento de votar, dijo el representante republicano J.D. Hayworth.

Por su parte, los demócratas temen estar en una trampa política en que se verán obligados a elegir entre medidas que por un lado aseguren las fronteras y por otra se persiga a los inmigrantes.

``El presidente tiene la obligación moral de refrenar a los radicales de extrema derecha de su partido y detener esta retórica divisiva sobre los inmigrantes’’, destacó Howard Dean, presidente del Comité Nacional Demócrata.
Los demócratas deben decidir si buscarán una solución negociada que les permita a los republicanos proclamar un logro legislativo y mejorar su posición ante la opinión pública antes de las elecciones legislativas de noviembre.
El asunto de mayor dificultad probablemente estará centrado en las condiciones bajo las cuales los inmigrantes podrán solicitar la ciudadanía.

Algunos legisladores desean que un solicitante, que podría haber estado en Estados Unidos desde hace años, regrese primero a su país. De ser así, ¿por cuánto tiempo? ¿Qué sucedería con los miembros de su familia? Por ejemplo, niños nacidos en Estados Unidos, que ya son ciudadanos.

Entre más estrictos sean los requisitos, se supone que menos indocumentados se presentarán ante las autoridades, con lo cual se habrá desechado uno de los principales objetivos de la reforma de la ley sobre inmigración.

Por otro lado, si las condiciones son menos exigentes, los senadores tendrán más dificultades en refutar las acusaciones de que se trata de una amnistía.

``La gente no quiere estar relacionada con algo que es impopular’’, tal como una amnistía, comentó el senador republicano Lindsey
Graham dio declaraciones poco después que su correligionarios de la cámara expresaron claramente su posición.

``Cualquiera que vota por una ley de amnistía se merece ser marcado por una letra A, de color rojo escarlata’’, destacó el representante Steve King, de Iowa, evocando los severos juicios en tiempos de los puritanos.