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25 De Mayo del 2006

bajo la lupa
Bailando en el Hanna Boys Center

Daedalus Howellfoto
Fotos: Rebecca Gosselin
El Sol de Sonoma

El Hanna Boys Center, la institución sin fines de lucro, que sirve de residencia y tratamiento para muchachos en riesgo, localizada en las zonas rurales de Sonoma, hasta ahora, ha sido pocas veces asociada (quizá nunca) a la sofisticación urbana del Baile de Salón (Ballroom), de cualquier modo, Sarah Durán y Glen Richard, están cambiando esa imagen más rápido que lo que le llevaría a uno el decir cha-cha-chá.

Durán, quien acaba de celebrar el primer año con su Academia de Baile y Arte de Sonoma la semana pasada, y Richard un especialista en recreación y educación física del Hanna Boys Center, se compenetraron tan pronto Richard entró a la escuela de arte ubicada en la calle East Napa persiguiendo su propio interés en el baile.

Richard y Durán no tardaron mucho en llevar un curso de hip hop al centro, lo cual resultó muy popular entre los muchachos y culminó en una sorpresiva presentación entre los compañeros. Dado el éxito del programa el dúo se animó a presentar el baile de salón a los residentes del local. “Dijimos, ahora que están contentos con la música, con el hip-hop y que se muestran cómodos con el baile, vamos a introducirlos en el ballroom” expresa Durán quien además lleva parejas de baile para los muchachos, un pequeño grupo de señoritas de su escuela, quienes voluntariamente aceptaron ser las parejas de los muchachos.
“Con la academia y el respaldo del personal aquí en el Hanna Boys Center hemos podido conectar a estos chicos y chicas para que puedan bailar aquí. Es algo diferente y lo disfruto,” comentó Richard, quien seleccionó sólo a los estudiantes que expresaron un interés genuino en la disciplina.

Aprendiendo la etiqueta
“El propósito de ésto es enfocarles, enseñarles las maneras y la etiqueta al estar con otras personas, en este caso, personas del sexo opuesto. Esto les da cultura y algunos aspectos que muchos de ellos no tienen,” exclamó Richard.
“Las jovencitas -agregó- son muchachas de clase y se les ve disfrutar de estar con los muchachos.”

Durán notó un notable interés en los alumnos, debido a la popularidad de bailes relacionados con películas como “Mad Hot Ballroom,” el documental que fue aclamado hace algunos meses, en el cual unos niños de la ciudad Nueva York aprendieron a participar en bailes de salón y les permitió conocerse más interiormente.

“Ello aumentó considerablemente el interés de las muchachas en esa clase de baile. La película llamó la atención de los medios y las jovencitas empezaron a ver el ballroom como algo de moda. Ahora los muchachos también han demostrado interés, así que comenzamos hacerlo acá,” relató Durán.
Los futuros ‘Fred Astaires’, predominante adolescentes, al parecer les da la oportunidad de que ellos puedan comportarse como caballeros, como debe serlo en la etiqueta del ballroom.

“Los jóvenes ahora están llenos de halagos, son tan dulces que es muy divertido bailar con ellos,” agregó Durán, quien ocasionalmente baila como pareja de alguno de estos muchachos:
“Nuestro hallazgo fue ponerlos a todos en las diferentes formas de baile y ahora parecen estar teniendo frutos nuestros esfuerzos.”

Diamantes que danzan
Asimismo, la instructora Diana Vargas, quien está certificada por el American Terpiscorps Society y enseña una variedad de técnicas de baile (swing), tango argentino y dance ‘country’, disfruta al enseñar a los jóvenes sus pasos en el auditorio que se conoce como el centro del palacio de la danza:

“Nunca he enseñado aquí antes pero estoy muy contenta porque esta clase es electiva y los estudiantes que se inscribieron realmente quieren aprender a bailar. Eso para mi es muy importante, ya que he enseñado clases desde antes, donde los padres dejan a sus hijos dentro del salón, y los niños sólo se miran así mismos en el espejo que tienen enfrente, en lugar de enfocarse en el baile. Soy tan afortunada, pues este grupo para mi es como un diamante por pulir.”
Los muchachos han tomado las instrucciones de baile con una intensidad y nivel que ha impresionado a Vargas. En una ocasión, cuando ella tomó a su pareja del lado incorrecto el joven con el que bailaba de nombre Kyle Stevens cortésmente la corrigió.

“Es un buen programa. Yo comencé ayer. Nunca he hecho ésto antes. Es divertido. Se como bailar hip hop, pero no este tipo de baile. Es diferente en muchas maneras, pero los movimientos son padrísimos. En hip hop tu realmente no bailas con una pareja así,” comentó Stevens, quien dice estar agradecido de aprender a bailar en pareja.
“Ellas son buenas muchachas” agregó.