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19 De Octubre del 2006

bajo la lupa

Un Curador
de Sonido

photo

Tito la
Rosa trajo
a Sonoma
la música
de los
Andes

Víctor Mejía
El Sol de Sonoma

Fotos: Ryan Lely

El sábado pasado tuve la oportunidad de asistir a una de las ceremonias curativas de Tito La Rosa, aquí en el Valle de Sonoma. La Rosa, es un músico y curandero peruano. O en otras palabras un “curandero de sonido”.
Tito La Rosa es un descendiente Quechua, ha estado recuperando, conservando y estudiando la música ancestral del Perú.
Los ingresos de sus conciertos, curaciones y talleres por los Estados Unidos, son en benefició de Ayni Projects (Proyectos Ayni) una organización que trabaja en la preservación de la herencia cultural de los indios Quechua.
La Rosa ha grabado más de seis discos en los pasados 10 años.
La Rosa vino desde las montañas de los Andes, para ofrecer una gira de ceremonias curativas, las cuales constan de flores, velas y meditación, remarcando el uso de sus instrumentos, algunos de estos con más de 2,000 años de antigüedad.
La ceremonia de la flores que ofrece Tito La Rosa es basada en la tradición Munay (la energía del amor) donde se invoca a Pachamama (la madre tierra). Durante esta ceremonia, La Rosa transforma la música de sus instrumentos en un medio curativo.

Su ritual puede durar entre 4 y 6 horas, hasta que La Rosa, pueda entrar en el plano de no tiempo, donde el poder del amor y curación no conoce limites.
Al llegar al centro Yoga donde La Rosa ofrecería su ceremonia, mi inquietud por conocer a Tito se hacía más grande. Mi primera impresión de él dijo demasiado. De rodillas, ponía en orden cada uno de sus instrumentos, los cuales podía pasar observando por un buen rato, debido a su peculiar material y diseño. Una hora antes de que comenzara su ceremonia con la gente, él ya había iniciado un ritual previo, algo así como alistarse para tocarle a los dioses. Durante este tiempo, La Rosa, entra en una especia de zona o contacto espiritual, mi respeto por su trabajo me impidió hacerle preguntas durante este ritual.
Cada uno de sus instrumentos estaba perfectamente acomodado, como si tuviera que estar de esa manera, o de lo contrario no se podría llevar a cabo la ceremonia. Un dato muy curioso es que la mayoría de sus instrumentos son hechos de partes de animales. Uno de ellos está hecho de alas de cóndor.
De acuerdo a La Rosa los materiales que usa durante la ceremonia tienen su propio espíritu. Y no podría decir que tiene un preferido, ya que según él, son muy celosos.

Ya después de que la gente había llegado, la ceremonia dio comienzo. Las melodías que La Rosa ofreció fueron hermosas. Mi curiosidad por sentir la curación de su música aumentaba. Poco a poco, La Rosa, uso cada uno de sus instrumentos alrededor de los asistentes. La mayoría parecía estar ya en un trance y yo seguía con uno de mis ojos abiertos, observando siempre a La Rosa, tratando de ver si es que a caso había un truco para curar a las personas. Cuando se acerco a mi y me roció una fragancia de flores, mi cuerpo tendió a relajarse, una pluma de cóndor toco mi cabeza y todo en mi pareció estar dormido.

Después de varias horas de ceremonia, sin duda pude notar un cambio en mi, el estrés se había ido, alguno que otro malestar desapareció. No quiero decir que fue la música o la ceremonia de La Rosa lo que lo hizo, pero lo que si se, es que su ritual me hizo sentir mejor.