Hablando de Pobreza Extrema
y Maltrato a Indocumentados
En este semanario El Sol de Sonoma, ya habíamos expresado en artículos anteriores que los que verdaderamente se enriquecen con el trabajo de los agricultores son los intermediarios, y que son ellos los que fijan los precios a su arbitrio. Y además, muchos campesinos ya no sabían qué precios asignarles a sus productos por la falta de apoyo o asesoría gubernamental. Pues bien, el Consejo Nacional Campesino y Pesquero en México, acaba de comunicar que el próximo 10 de febrero, pondrá en funcionamiento una red de abasto para llevar productos agropecuarios a los consumidores de manera directa y a precios muy bajos, ya que se harán a un lado a los intermediarios. Andrés Cosetl, Presidente del consejo, explicó que el programa iniciará en los estados de Morelos, Puebla, Querétaro, Michoacán, Nayarit y Aguascalientes, y en delegaciones del Distrito Federal, donde dicho consejo nacional campesino, ya cuenta con 100 puntos, o lugares de venta. Expresó además, que estos puntos de abasto, se mantendrán de manera permanente, con el propósito de atenuar los efectos de los incrementos de los productos básicos que ha habido en las últimas semanas. No pude informarme si los centros de venta de estos productos básicos se han establecido en zonas urbanas críticas, porque en esos centros de población donde cabalga la extrema pobreza, es en esas colonias de la periferia de las grandes ciudades, donde los habitantes no tienen ni lo más indispensable para su alimentación, y me da pena expresarlo, pero si ubicaron tan lejos de las zonas pobres tales centros de abasto, los más menesterosos que son los que realmente necesitan este programa, no van a poder trasladarse por falta de dinero para el transporte, así están las cosas. Como definición de las zonas urbanas críticas, son aquellos centros de población o colonias populares donde predomina la pobreza extrema. A principios de los 80’s se creó el programa de empleo de la zona urbana crítica, que consistía en construir obras de redes de agua potable, alcantarillados, pavimentos, colectores, etcétera. Con todo ellos, además de proporcionarle empleo a la población, se les dotaba de obras de infraestructura y servicios públicos. Yo coordinaba la construcción de dichas obras y además fui supervisor en dichos programas para el municipio de Zapopan, Jalisco.
En otro orden de las cosas, o desorden, me amanecí con la noticia de que la Secretaría de Gobernación, endurecerá el trato a los indocumentados centroamericanos, expresan que se les negará su derecho a recibir visitas hasta por 20 días, o serán aislados del resto de los internos por un periodo similar, y que les será difícil a los defensores de los derechos humanos y sacerdotes acceder a las instalaciones del instituto de migración, el gobierno tratará a los indocumentados como delincuentes, me pregunto donde he oído esa novela. Porque, ¿cuántas manifestaciones han hecho nuestros connacionales y latinos en general, exigiendo al gobierno de los Estados Unidos para que no se trate a los indocumentados como delincuentes, y expresando en sus pancartas que: “No somos delincuentes, venimos a trabajar,” ante los interminables acosos de deportación de los agentes de migración? Tal parece que Felipe Calderón se olvida que somos latinoamericanos junto a los centroamericanos y sudamericanos, y que los problemas de desempleo y hambre son los mismos desde el Río Bravo, al Cono Sur, y como es obvio con los mismos problemas de desigualdad social y también como todos los que ya están aquí pensando en el sueño americano. Me opongo a esas medidas, hay otras. ¿A caso estas medidas no afectarán las relaciones entre México y los países del sur?
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