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8 de Marzo del 2007

Historia
Mariano Vallejo — Un hombre de pros y contras
Fundador de la ciudad creó una Plaza hermosa, pero malgastó las tierras y descuidó a los indios

Gerald Hill
Hill en Historia

El general Mariano Vallejo fue ciertamente un gran líder durante los primeros días de Sonoma, y también del territorio mexicano el cual después se convirtió en el estado de California. Pero él no era perfecto.
El fue enviado a Sonoma desde la capital provinciana de Monterey en 1835 para poner en efecto la ley mexicana de secularización de 1834 que requirió la transferencia de las propiedades de la misión al gobierno. Sus instrucciones le requerían establecer a Sonoma como un pueblo y limitar el control de la iglesia al edificio de la misión, lo cual reduciría en autoridad a la iglesia local. Vallejo logró esta hazaña con determinación y tan diplomático como pudo haberse esperado en aquellas circunstancias. El padre en ese entonces de la Misión San Francisco de Solano estaba tan enojado que tomó la decisión de irse.
Vallejo, entonces un teniente, tenía varias ventajas, él era un Californiano, lo que significa que era un nativo del territorio, nació en Monterey, su padre había sido un héroe al intentar pelear con una embarcación pirata, además era sobrino del gobernador. Vallejo era inteligente y tenía las cualidades de un líder natural.
En establecer a Sonoma como un pueblo, Vallejo sabiamente recurre a la ayuda de William A. Richardson para examinar el pueblo. Richardson fue un marino inglés que se había embarcado en Yerba Buena (San Francisco), se convirtió en el administrador del puerto, casado con una mujer mexicana, recibió una concesión de tierra que abarcaba lo que hoy es Sausalito. El pueblo original cubrió mucho del Valle de Sonoma, con el área del centro en su corazón. Muchas de las características de la propiedad todavía refieren al “Old Pueblo.”
Regresando a los días españoles, el gobierno español y mexicano habían formado un sistema de instrucciones de como establecer pueblos. Un elemento clave era centrar el centro de la ciudad en una plaza, cual todas las misiones de pueblos de California establecieron. El residente de Sonoma John Woodbridge, el conocido arquitecto e historiador arquitectónico a cargo de la restauración de la Pennsylvania Avenue en Washington, D.C. dice que Vallejo exhibió gran sabiduría haciendo la plaza mucho más grande que otras (más de ocho acres) lo que la hizo accesible en tamaño para la comunidad entera. Woodbridge también acredita a Vallejo con la colocación de la plaza al final de la avenida (Broadway) lo que hace de la plaza una visible destinación anticipada y toma ventaja completa del sol durante varias temporadas.
Por otra parte, Vallejo dejó la plaza por muchos años como nada más que una polvoriento explanada para su pequeña tropa de soldados y a reserva de malos usos, tales como excavaciones para encontrar adobe, abrir zanjas y para pastar los ganados. Hasta que en 1903 Ladies Improvement Club (nombrado hoy Sonoma Valley Woman’s Club) le hiciera modificaciones, con financiamiento de Phoebe Apperson Hearst, comenzó una campaña de plantando y modificaciones.
La relación de Vallejo con la población india era una bolsa mezclada. Procurando tener control de los 66,000 acres que le fueron otorgados, él colocó a su hermano Salvador a cargo de la supresión de la oposición de indios. Esto resultó en una masacre en el noreste del Valle de Napa en Clear Lake. Mariano Vallejo condujo personalmente a sus soldados en una batalla para detener la incursión noreste del Sargento Stanislaus (deletreo americano eventual) quien había conducido una rebelión en Central Valley. En una batalla justa Vallejo aplastó a los rebeldes y Stanislaus se retiró.
Vallejo aprendió el valor de tratados con los líderes indios, y su alianza y amistad con el Sargento Solano de los Suisuns probó un favor al bienestar de los colonos mexicanos y norteamericanos, lo cual garantizaba paz. Sin embargo, la vida de los indios fue desatendida y en muchos casos su casería, su pesca y sus temporadas seminomádas no eran propiamente respetadas. Jorge Simpson, encabezó la compañía British Hudson Bay con sede en Canadá, después de visitar Sonoma en 1845, decía que mientras los Vallejos eran encantadores e invitados sofisticados, por el contraste la condición de vida de los indios en Sonoma y los alrededores de la misión era deplorable.
El general Vallejo construyó el edificio más grande hecho de adobe en el noreste de California en el Valle de Petaluma (The Casa Grande), y un número de edificios alrededor de la plaza, pero él fue despilfarrador con miles de acres bajo su control. Algunos miles de acres aquí, y algunos allá realmente se fueron acumulando. Las personas que recibieron estas propiedades no tuvieron ningún requerimiento que les obligara a cuidar las tierras, o construir caminos, o de seguir un sistema de almacenamiento de agua.
Vallejo utilizó acres como dinero en efectivo, pagó con 1,000 acres durante cinco años las lecciones de música para sus niños. A los familiares de Vallejo y de su esposa se les dieron ranchos. Lo que es ahora Santa Rosa fue para su suegra. El Sargento Solano fue reconocido con acres de tierra por su ayuda. George Yount, el proveedor de madera de Vallejo, recibió lo que hoy se conoce como Yountville. Pero había mucha tierra, ¿a quién le importaba? nadie preguntaba nada a los verdaderos residentes, a los indios quienes sus antepasados habían poblado el Valle por 7,000 años.
Vallejo fue el principal Californiano en la convención constitucional del estado y sirvió como primer senador del estado para el área, pero a largo plazo, él estaba en mayoría pasado de número que había poco por hacer para beneficiar el blanco político de los ciudadanos mexicanos. Vallejo quien hablaba y escribía en inglés, incluso antes de la Guerra Mexicana (1846-1848) había sido favorable hacia los americanos y creyó que a largo plazo para California era mejor ser parte de los Estados Unidos que seguir gobernada por una distante y negligente Ciudad de México. Él tomó la tarea de salvar la deteriorada y mal usada Misión y el Barracks, gastando su propio dinero para hacerlo. Fue un heroico esfuerzo en preservación. Para hacerlo Vallejo tuvo que reconstruir esos edificios con ventanas victorianas y otros cambios cosméticos que resultaron en una desafortunada mezcla de diferentes estilos -lo cual fue eventualmente removido en la reconstrucción del siglo XX, restaurando el estilo colonia mexicano.
Aunque sus intentos por construir una vía de ferrocarril a través del Valle fueron frustrados, sus esfuerzos eventualmente fijaron el camino a otros. Desafortunadamente muchas de sus tierras se perdieron por ocupantes ilegales y por demandas legales, pero el final de la fortuna de Vallejo fue su optimista inversión en una mina de plata en Nevada lo cual se convirtió en una amarga experiencia.
Mariano Vallejo y su esposa Benecia tuvieron 13 niños de los cuales siete llegaron a ser adultos. Ellos vivieron en su propia casa Victoriana, y Mariano siguió siendo el sensato y líder de Sonoma, seguido visitados por ambos personajes importantes y camaradas, conectando el pasado con el futuro. El murió en 1890, un símbolo de lo mejor de los días del Californiano y del valor del la mezcla de la herencia en Sonoma.

Gerald Hill es coautor con su esposa, Kathleen Hill, de más de 20 libros entre ellos Sonoma Valley: The Secret Wine Country; Napa Valley- Land of Golden Vines, y The People’s Law Dictionary. Su programa de radio “Hill on History” es transmitido en KSVY, 91.3 FM, los martes a las 2 p.m.