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Entretenimiento
Ojos de Brujo: Conjurando el Espíritu de Los Gitanos con “Techarí”
James Klein
Especial para El Sol
Impresionantemente innovador, aunque todavía fiel a sus raíces más antiguas, Ojos de Brujo se destaca como uno de los sonidos más originales de este nuevo milenio. El grupo viene de Barcelona, de donde se puede encontrar una mezcla de culturas, siempre marcando su propio estilo; vibrante, embrujador, extremo radical y contemporáneo.
Su tercer y muy ansiado disco, Techarí, fue lanzado en los Estados Unidos el 20 de febrero. Éste es un proyecto ambicioso y auto-producido, que ha sido grabado en Cuba y en Nueva York, en un estudio al pie de las montañas de los Pirineos, cerca del suelo nativo de Salvador Dali.
Ojos de Brujo realizará su gira por Norteamérica entre el 20 de junio y 1 de julio en ciudades seleccionadas, incluso Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Chicago, Toronto y Montreal.
Desde el Barrio Musical de Barcelona, España
Barcelona ha sido considerada un centro natural de iniciativas musicales desde el arranque de la rumba catalana a fines de 1950, cuando inmigrantes andaluces empezaran a incorporar los ritmos cubanos de la Edad de Oro de las grandes orquestas. Así, convenientemente, las raíces de Ojos de Brujo se encuentran en una de las ciudades más diversificadas y vibrantes culturalmente de Europa y el Mediterráneo, pero suelen recibir también la acogida eufórica del sur, dónde nació el flamenco.
La banda musical nació de una serie regular de sesiones improvisadas que reunían a jóvenes músicos de la ciudad que estaban dispuestos a aceptar nuevas ideas. Cuando el percusionista Xavi Turull se encontró por primera vez con los otros miembros de la banda, el grupo todavía se parecía a un conjunto musical anarquista y flojo. Turull, el veterano y respetado líder, hizo parte de la banda musical Amalgama, representante de la fusión seminal del flamenco. Luego del fin del grupo, volvió a Barcelona. Su llegada no pasó desapercibida; pronto le pidieron que fuera parte de las sesiones improvisadas para que ayudara a formar una nueva banda.
La esencia de la banda fue, y siempre ha sido, el guitarrista de flamenco Ramón Giménez. Gitano de nacimiento, ha tocado con varias bandas y ha experimentado en varios géneros — incluso el hip hop y el heavy metal – antes de que decidiera unirse a Xavi. También forman Ojos de Brujo la notable cantante de pelo rizado Marina ‘la Canillas’ Abad, el tecladista travieso y alquimista scratch DJ Panko, el tamborilero Sergio Ramos, el percusionista y vocalista Maxwell Wright, el guitarrista de flamenco Paco Lomeña y el bajista Javi Martín.
Conjurando el Espíritu de Los Gitanos
Acerca del nombre “Ojos de Brujo”: “Elegimos este nombre porque creemos que los brujos, los magos y los hechiceros son personas que poseen una visión más completa comparada al resto de la población. Están más conscientes y tienen más conocimiento de lo desarreglado que está el mundo. Y creemos que la música — así como las otras formas del arte — deberían ayudar a todas las personas en el mundo a ser más conscientes. Además, ‘brujo’ es una palabra que está fuertemente vinculada al flamenco. Los gitanos siempre tuvieron brujas y magos como protectores”.
El espíritu gitano está presente en el centro de la banda y el guitarrista Ramón es el maestro espiritual en este aspecto. “No nos gusta la globalización porque atenta con destruir las culturas de las minorías”, Xavi declara. “Creemos que las culturas de todas las minorías tienen algo especial que ofrecer y no deberíamos perder toda la sabiduría que existe en las culturas antiguas en el mundo.”
En 2005, la banda nombró su productora musical Diquela, una palabra gitana que significa ‘¡mira!’ o ‘estar al loro’. Xavi explica: “Esta es una nueva era. El éxito nos hizo mirar hacia dentro y buscar maneras de continuar íntegros. En efecto, intentamos encontrar un camino para que seamos libres. Así, el nuevo disco se llama Techarí, lo que significa ‘libre’ en el idioma gitano”.
Nuevas Formas de la Expresión Musical
Ojos de Brujo estaba creando un nuevo estilo de música y las personas reaccionaron a este estilo. Trabajarían con un DJ de ritmos flamenco y, consecuentemente, llevarían a este al espacio urbano. Durante sus presentaciones, incluyeron desde el hip hop hasta el jazz, además de rock, reggae, funk y siguieron todas las direcciones latinas, asiáticas e hindis. “Los parámetros estaban muy amplios y muchos se volvieron locos por lo que estábamos haciendo”, Xavi cuenta.
Empezaron a trabajar en Techarí a fines de marzo de 2005 y lo completaron a fines de octubre. Entre ese tiempo, la banda hizo dos giras internacionales, lo que interrumpió el proceso de grabación. “Grabar y hacer la gira al mismo tiempo fue una locura, pero el resultado es impresionante”, Xavi cuenta. “Finalmente logramos exactamente el sonido que estábamos buscando”.
Mantener libre el proceso creativo sigue siendo el elemento más íntimo y profundo del grupo. “En realidad, nunca sabemos qué vamos a hacer”, Xavi bromea. “Compartimos nuestras nuevas ideas y decidimos entre todos cuales vamos a usar y cuales no. Así, el proceso se vuelve muy lento y complicado, pero el resultado es algo muy valioso. Es el producto de la labor de ocho personas que compilan sus sentimientos, su conocimiento y sabiduría”.
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