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Entretenimiento
Globalización musical: Latinoamerica se integra
Eve Delgado Ambía
Especial para El Sol
Al escuchar la palabra “globalización” viene a nuestra cabeza procesos sociales mundiales de poderes a partir de cambios tecnológico-mercantiles y migratorios que toman formas globales cuando se establecen mercados internacionales y el acceso a este es mayoritario con la apertura de las economías nacionales al exterior, la libre circulación de capitales, el acceso masivo a la tecnología y la fusión multicultural.
Pero la globalización como proceso es aun más compleja y aunque la vivimos cotidianamente sin darnos cuenta - inmersos en ella - se expande y fortalece a medida que transcurre el tiempo. En el caso de la globalización cultural, la realidad suele ser a veces paradójica, mientras las culturas sufren deterioro y una fuerte hibridación desestabilizadora, las fronteras se han abierto para que estas mismas culturas mundiales (africanas, asiáticas, latinas, europeas) se compartan, esto se debe a fenómenos actuales a partir de la migración, es decir múltiples movimientos socioculturales conviviendo en un mismo espacio.
Si nos enfocamos en un espacio más propio, en Norteamérica, el caso de la producción y creación cultural latinoamericana - literatura, música, televisión, cine, entre otros - han ocupado parte importante dentro del mercado estadounidense, se han integrado a su consumo, hoy en día es posible encontrar en el supermercado y diferentes tiendas por algunas ciudades como New York, Texas, California entre otras; obras de varios artistas latinos, ya sea un libro de Vargas Llosa o del “Gabo Marquez”, en cine: “Los Vampiros en la Habana” (Juan Padrón - Cuba) o “Los Olvidados” (Buñuel - México) pasando por unos Cds de Astor Piazzolla (Argentina) “Chabuca Granda” (Perú) o más contemporáneos – “Café Tacuba” (México) o “Los Amigos Invisibles” (Venezuela) de cierta forma es como que “…la “americanización” de América Latina parece compensarse, en alguna medida, con la latinización de Estados Unidos…” (Canclini – La Globalización en Pedazos) De repente sucede que por primera vez existe en Estados Unidos un mercado de derechos de autor en lengua española. Algo similar está ocurriendo con la edición y venta de “música latina”. Las interacciones entre el mainstream (corriente musical dominante; para los trabajos musicales que cuentan con grandes medios para su producción y comercialización, y que llegan con facilidad a gran público) y las culturas hispanas se están volviendo menos esquemáticas, más complejas que en el pasado. El caso de géneros como el rock o el pop latino, resultan una manifestación cultural que se ha convertido en una especie de materia consumible en casi todo el mundo justificado en sus grandes y millonarias ventas.
La música está globalizada, se observa sólo prestando atención a la difusión y nuevas producciones musicales a nivel mundial que tratan de abrir horizontes con nuevas propuestas donde integran la colaboración de artistas para crear híbridos interesantes un ejemplo es “Rhythms del Mundo”, artistas de fama y músicos cubanos populares, el “Real World” de Peter Gabriel o Sidestepper, los discos de compilados “Putumayo World Music”, o “Luaka Bop” de David Byrne. Notamos también que géneros tropicales - vallenatos, cumbias, bachatas, etc – los famosos “corte grupero” como la música norteña y la de banda (México) han logrado hoy en día gran aceptación en culturas ajenas.
Viene bien señalar al referirnos a la globalización que los grandes sellos discográficos que por mucho tiempo se compartieron el negocio y la industria musical, poniendo “peros” y limitaciones al artista; invirtiendo bajo su propio beneficio y condiciones. Grandes consorcios impositivos; hoy estos mismos tienen que pelear la escena musical con las producciones de sellos independientes que ofrecen muchas ventajas, sobretodo esquivar la burocracia, y que se altere el trabajo y creatividad. Pero la clave para los independientes no está en competir con los grandes industriales musicales sino forjar un mercado propio, pequeño, autogestivo y compartirlo, lograr que se aproveche.
La globalización también causó que sea común y fácil montar estudios caseros, cualquiera consigue pro-tools, una computadora y otros accesorios. Hoy en día el abaratamiento de la tecnología y su acceso simplifica muchos procesos y la vida de los músicos.
La industria música del disco nunca vio el potencial del internet, ahora por ejemplo con la aparición de “myspace” las posibilidades son casi infinitas, aprovechar los múltiples contactos y lo fácil que resulta acceder a ellos, todos los músicos pueden autogestionarse un disco o giras, sin sellos que abrumen ni productores que quieran imponer estilos que venden.
Por otro lado la globalización de la música que abrió las fronteras para su distribución convive con un gran conflicto: enfrentar y compartir su propia escena con la música “ Coca -Cola y Mc. Donald’s” que para el negocio musical es la mejor porque se vende con más facilidad, de cierta forma la industria musical aporta al seguir implantado estereotipos, por ejemplo - que Latinoamérica sólo es la música de Shakira, Ricky Martin o el reggaetón.
Los músicos y su creación tienen mucho a favor, los consumidores y oyentes a su vez tienen un abanico de ofertas musicales para todo gusto y tendencia, y pueden acceder a el en San Francisco, Los Angeles, Cartagena, Santiago de Chile, Caracas, Oslo o Singapur.
El acceso musical hoy en día lo tenemos todos, es global. Las fronteras están abiertas para la música y los procesos socioculturales de la globalización siguen imperceptibles pero no tan ajenos.
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