Por un lado los caprichosos senadores estadounidenses dejan fuera de la agenda las discusiones sobre la posible reforma migratoria que beneficiaria a millones de mexicanos, por que les otorgaría documentos de residencia que legalizaría su estancia en este país. Por otro lado (el de la pared) como regresar 12 millones de personas a una nación de donde prácticamente fueron expulsados por carecer de fuentes de trabajo, por falta de educación, salud, vivienda digna etc., beneficios que están garantizados en la constitución política mexicana.
Los migrantes mexicanos se preguntarían ¿cómo volver a un país en donde ya estamos desarraigados? pues si, muchos de estos hermanos mexicanos ya ni sus costumbres practican y la mayoría de estos inmigrantes ya están transculturalizados.
La niños que han nacido y crecido en suelo gringo no conocen sus raíces ni su historia y muchos no quieren ni hablar español. Entonces como volver a un país donde el fenómeno del desempleo es tal que según cifras bien fundamentadas hay 5 millones de jóvenes que no tienen trabajo, donde la gran mayoría gana salarios de hambre, y en donde muchas empresas se dedican a contratar trabajadores por sólo tres meses, para que no adquieran derechos o beneficios laborales garantizados por la ley federal del trabajo, todo esto con la plena complicidad de las autoridades mexicanas. En el marco del neoliberalismo, del tratado de libre comercio, todo se puede, como volver al terruño y mirar con impotencia como los funcionarios públicos se asignan ellos mismos sueldos que son auténticos y ofensivos mega-salarios. Un ejemplo de ello es el de los diputados y legisladores del Estado de México, que ganan 6,000 pesos diarios, o de incontables funcionarios, políticos ó burócratas que obtienen salarios mucho más altos en comparación a los países más ricos y todo a costa de los fondos públicos.
Se podrían documentar muchísimas razones por las cuales los mexicanos se encuentran residiendo y trabajando en la Unión Americana, pero nos enfocaremos a lo que esta ocurriendo en la cámara de representantes, donde los legisladores y el senado norteamericano deben de tener en cuenta que los gobiernos y las diferentes capas de la sociedad, así como los diversos medios de producción a largo y ancho de Estados Unidos, han admitido y tolerado que los latinoamericanos trabajen y residan aquí, por que así les ha convenido por la mano de obra barata, y si hay alguna violación en ello, la mayoría de la sociedad norteamericana es cómplice, por que sabe que la contratación de la mano de obra barata del migrante legal o ilegal les proporciona salud y bienestar económico.
Por los años de residir, trabajar y aportar a la nación, el senado debe corresponder aprobando la reforma migratoria en beneficio de todos los migrantes.
Bueno, con estas últimas lineas me despido y los animo a escribir cualquier comentario acerca de mi columna al correo vmejia@sonomasun•com ó si así lo prefiere, puede llamar al teléfono 707.933.0101 Ext. 114. |